Pensamos que una persona educada tiene garantizado el éxito.  La educación es importante pues nos forma y nos transforma, pero para emprender hace falta mucho más que conocimiento.  Hace falta sentir que eres capaz de hacerlo. Muchas mujeres tienen el deseo de emprender nuevos proyectos en sus trabajos o dejar sus empleos y comenzar ese negocio que tanto han soñado.  Pero ¿por qué no lo hacen?, ¿por qué no se atreven a arrancar?. Compartiré contigo los tres errores que las mujeres profesionales cometen y no les permite emprender.

1. Pensar que fallamos a nuestra familia – Este primer error tiene que ver con nuestros pensamientos. Pensamos que como mujeres tenemos que ser los pilares del hogar y que si dedicamos tiempo a nuestros proyectos le estamos fallando a nuestra familia. Dedicar tiempo a lo que te hace feliz será el mejor ejemplo que le puedas dar a tus hijos. Aunque no te des cuenta el no intentarlo te mantendrá siempre con la sensación de que te hace falta algo y eso lo sentirán en tu hogar. Identifica estos pensamientos y trata de identificar de dónde vienen. Muchas veces estos son aprendidos de nuestras familias y de lo que nos enseñaron que “debemos” ser como mujeres.

2. Sentirnos culpables – Este segundo error tiene que ver con los sentimientos.  Las mujeres hemos desarrollado la capacidad de sentirnos culpable por casi todo.  Si dedico tiempo para mi, si estudio en las noches, si estoy fuera en el fin de semana, si trabajo fuera y para mi sorpresa hay madres que no trabajan fuera y se sienten culpables por no pasar el suficiente tiempo con sus hijos.  Las mujeres somos expertas haciéndonos historias en nuestra cabeza que nos creemos. Esa son las historias de culpa que nos paralizan y nos nos permiten avanzar. Identifica tus historias y reconoce las que no aportan nada a tu proceso de emprender pues esas son las que borrarás de tu cabeza.

3. Complacer a la familia y dedicarle tiempo – Este tercer error tiene que ver con lo que la sociedad espera de nosotras. Nos enseñan que la mujer debe estar al cien por ciento para su familia y no hacerlo es sinónimo de que estamos descuidándolos. Incluso nos sentimos que si dedicamos tiempo a nuestros proyectos estamos siendo egoístas porque como mujeres debemos complacer a nuestra familia y dejar a un lado lo que quiero y siento. Nada más lejos de la verdad. Dedicar tiempo a nuestros sueños significa que me amo y de la única manera que puedo complacer a mi familia es complaciéndome a mi. Para evitar que sientas que no dedicas tiempo a tu familia te recomiendo que estructures bien tu tiempo y separes en tu agenda el tiempo para tu trabajo, para tu nuevo proyecto, para tu esposo y para tus hijos. De esta manera te sentirás más aliviada y verás que podrás hacerlo.

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